¿Definimos quiénes somos o las circunstancias nos moldean?

Durante mucho tiempo me hice esta pregunta casi en automático. Como esas dudas que aparecen mientras manejás, mientras te bañás o justo antes de dormir. ¿Soy quien decidí ser o simplemente soy el resultado de todo lo que me pasó?

Con el tiempo, y siendo muy honesto conmigo mismo, llegué a una conclusión que hoy me hace mucho sentido: la variabilidad constante es lo que realmente nos da la sensación de estar vivos. No somos una versión fija. Somos cambio, ajuste, contradicción y aprendizaje continuo.

Vivimos creyendo que tenemos que cumplir metas, resolver problemas y seguir avanzando. Y en ese camino, muchas veces no logramos detenernos a ver nuestros propios logros. Los damos por sentados. Como si cumplirlos fuera lo mínimo esperado, como si no merecieran una pausa, una celebración o al menos un “bien hecho”.

El vaivén emocional que nos construye

La motivación, el rechazo, el enojo, la alegría y ese sinfín de emociones que vivimos, ya sea en períodos largos o en momentos breves e intensos, son piezas clave de las decisiones que tomamos. Decisiones que, consciente o inconscientemente, van delimitando la ruta hacia eso que llamamos felicidad.

No existe una línea recta. Hay días en los que todo fluye y otros en los que parece que retrocedemos. Y aunque suene incómodo aceptarlo, ambas experiencias son necesarias.

Hace unos días, en una cita con mi psicóloga, ocurrió algo que me dejó pensando más de lo que imaginé. Me explicó que los pensamientos no son algo que podamos controlar directamente. No aparecen porque sí ni porque seamos débiles o fuertes. Son el resultado del cerebro haciendo un repaso rápido de todo lo que tiene almacenado y lanzándolo al aire.

Eso cambió mi forma de verme.

Ser el jefe de esta máquina maravillosa

Si los pensamientos simplemente aparecen, entonces mi verdadero rol no es evitarlos, sino decidir qué hacer con ellos. Ser el jefe de esta máquina increíble que es la mente.

Hay pensamientos positivos y negativos. Eso ya lo sabía. Lo que no había razonado nunca es que ambos son igual de importantes. No están ahí por error. Los negativos no son fallas del sistema. Los positivos no son premios.

Ambos son necesarios para volvernos funcionales.

Los pensamientos incómodos nos alertan, nos protegen, nos obligan a revisar cosas que quizá preferiríamos ignorar. Los pensamientos agradables nos impulsan, nos sostienen y nos recuerdan que también hay luz. El problema no es que existan unos u otros, sino creer que solo uno de los dos debería estar.

Entender esto no es sencillo. Especialmente cuando nos rompemos. Cuando algo duele tanto que sentimos que ya no funcionamos igual. Cuando necesitamos ayuda para repararnos y aceptar que no podemos solos.

Cuando entender no alcanza

Hay una lógica detrás de las sensaciones y de las emociones. Una estructura, una razón, una explicación. Tal vez ese sea un tema para otro momento. Porque la verdad es que cuando estamos mal, cuando estamos cansados o emocionalmente saturados, entender no siempre alcanza.

A veces lo único que podemos hacer es quedarnos quietos, respirar y permitirnos sentir sin juzgarnos tanto.

Y eso también está bien.

Mirar la vida con otros ojos

Mientras escribo esto, ya estoy pensando en lo que viene después. En el próximo artículo. Y quiero que sea distinto.

Quiero hablar de esos momentos hermosos que a veces pasan desapercibidos. De los que no tienen moraleja ni lecciones profundas. Nada de reflexiones densas, nada de consejos importantes sobre salud o vida perfecta.

Solo compartir cómo veo la vida cuando la miro con ojos de amor.

Momentos simples. Risas inesperadas. Silencios cómodos. Instantes que no se repiten, pero que se quedan. Quiero escribir desde ahí, y ojalá quien lo lea también pueda empezar a mirar su propia vida con esa misma suavidad.

Porque al final, quizá no se trata de definir quiénes somos ni de culpar a las circunstancias. Tal vez se trata de aceptar que estamos vivos precisamente porque cambiamos, sentimos y seguimos intentando, incluso cuando no lo entendemos todo.

Share the Post:

Relacionado